En segundo básico, lenguaje da un salto grande respecto a primero. El niño ya sabe leer, pero ahora tiene que leer bien: de corrido, respetando los puntos y sin quedarse pegado en cada sílaba. Ese paso de la lectura trabajosa a la lectura fluida es uno de los que más angustia a los apoderados, y también uno de los que más se pueden trabajar en casa con práctica constante.
En escritura, el desafío es parecido. Ya no se trata solo de que las letras se entiendan, sino de que las oraciones empiecen con mayúscula, terminen con punto y tengan sentido de principio a fin. A eso se suma la ortografía: la ce-ci, el que-qui, el gue-gui, la r y la rr son combinaciones que aparecen todo el año y que hay que repasar más de una vez para que queden.
La comprensión lectora también se vuelve más exigente. El niño tiene que ser capaz de contar qué pasó en un cuento en orden, decir cómo era un personaje y qué sintió, y dar su opinión sobre algo de la historia. No se le pide que analice ni que argumente, pero sí que demuestre que entendió más allá de la primera lectura.
Estas fichas están organizadas por lo que más se trabaja y más se les dificulta a los niños de segundo. Puedes buscar por el tema que te mencionó la profesora, imprimir solo esa ficha y ponerse a trabajar en la tarde sin necesitar más explicaciones.