El árbol más viejo del sur
En el sur de Chile, en medio de un bosque lluvioso, vivía un alerce gigante. Su tronco era tan grueso que cuatro niños tomados de la mano no podían rodearlo. Nadie sabía exactamente cuántos años tenía, pero los ancianos del pueblo decían que ya era viejo cuando sus bisabuelos eran pequeños.
Un día, una niña llamada Sofía llegó al bosque con su abuela. Sofía quiso acercarse al árbol, pero su abuela la detuvo.
- Espera - le dijo -. Primero hay que observar en silencio.
Sofía se quedó quieta y escuchó. Oyó el viento moverse entre las ramas, el sonido del río cercano y el canto de un pájaro carpintero que golpeaba el tronco rítmicamente.
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¿Por qué golpea el árbol? - preguntó Sofía.
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Busca insectos para comer - respondió su abuela -. El árbol le da alimento y él lo ayuda limpiando la corteza.
Sofía miró el árbol con otros ojos. Ya no veía solo un tronco enorme. Veía un hogar, una despensa, un refugio para muchos seres vivos.
Cuando volvieron al pueblo, Sofía dibujó el árbol en su cuaderno y escribió debajo: "Merece respeto porque da vida a todo lo que lo rodea."